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12 abril 2007

El circo de la sonrisa

Silvia, Guga, Ramiro y Dani son “Los Gingers”, cómicos circenses que consiguieron arrancar risas y carcajadas a grandes y pequeños en el Teatro Chapí. Lo más conocido de la acrobacia y el malabarismo se encontraron con el humor bajo cubierto.

La lluvia y el mal tiempo, tan constantes en estos días de Pascua, obligaron a trasladar la función desde el exterior que linda con la Calle San Francisco al escenario del Teatro Chapí. Este cambio motivó un comienzo atrasado y las criaturas ya comenzaban a ponerse intratables, no obstante la irrupción de “Los Gingers” logró fijar la atención de todos, incluidos los más traviesos.

Es un gozo disfrutar del teatro infantil cuando lo mostrado gusta a los pequeños: ríen, aplauden, comentan a boca llena,… son un público agradecido mientras se mantiene la atención. Si no es así ya sabemos lo que viene: “papá, pipí”, “mamá, me aburro”.

El espectáculo “Perlas y plumas” trata de conjugar buenos ingredientes para que la emoción no recaiga: música pegadiza, bailes continuos, acrobacia, malabares y mucho humor. El cuarteto cómico basa su hilaridad en la pantomima y el ridículo propio, contrarrestadas con brillantes acrobacias que muchas veces acaban en el suelo. El acierto de “Perlas y plumas” es ofrecer un desorden controlado: hay que dominar muy bien la técnica para que los tropiezos y tortas siempre se salven con una risotada.

Así el lenguaje de estos actores nos recuerda al del cine mudo ce Harold Lloyd y Charles Chaplin y quizás ahí falte algo más. Como hemos dicho el espectáculo está concebido para el cielo raso, así que no hay diálogos hablados y lo único que se escucha son presentaciones circenses. Esta necesidad que marca actuar al exterior se transforma en limitación cuando se lleva a cabo en un recinto cerrado: se agradecería más interacción entre los personajes, de manera que las distintas escenas se hilvanaran de mejor modo. No fue así y algunos infantes se aburrieron de ello.

Con todo, padres e hijos quedaron contentos de un espectáculo que ojalá podamos disfrutar también en una noche de verano, mientras tanto se agradece el tino programador de estas Pascuas que hoy jueves continúa con “El mar en el bolsillo” de Jácara Teatro.

02 abril 2007

Leo Bassi: "la oposición me da más motivos, más energía y más público"

La fuerte polémica que en las pasadas semanas reflejaron los medios de comunicación en referencia a la actuación del cómico italiano justificó una rueda de prensa en la que Bassi defendió sus opiniones, animando a aquellos que las critican a que al menos vean el espectáculo.

Ante los medios de comunicación convocados en la Casa de Cultura poco antes de la representación, comenzó Bassi explicando el sentido de ‘La Revelación’: "la obra habla de mi espiritualidad, no creo en Dios, pero reflexiono sobre la razón de mi actitud. Nunca había sido tan íntimo en un escenario, ciertamente hablar en público sobre las creencias personales es un acto de valor".

Igualmente el cómico defendió la valentía de los responsables de la Casa y la Concejalía de Cultura, al tiempo que se refirió a la coincidencia con la celebración de la Semana Santa. Para Bassi la reflexión general debe ser la evolución de la sociedad: "hace unos años era impensable que la gente fuera a la discoteca después de las procesiones o simplemente de vacaciones a la playa". Las tradiciones cambian con el mundo y, al menos, el espectáculo de Bassi habla sobre la religión, algo ciertamente propio de estas fechas.

El actor también entró a valorar el reproche por el que se le acusa de cuestionar únicamente la religión católica. Dejando aparte que, como pudimos comprobar luego, son numerosas las referencias al Islam y el Judaísmo, Bassi ofreció una explicación: "soy Europeo, criado en Francia, Italia y España, por lo tanto la principal religión que conozco es el cristianismo y, más importante, pasa lo mismo con la gran mayoría de los asistentes al espectáculo". Reclamaba así el derecho a fijarse más en aquello que resulta más cercano y conocido: "hablo del Islam, pero no es mi cultura ni la de mi público, si hubiesen más musulmanes crecería esa parte".

Leo Bassi también abordó la fuerte polémica que le persigue desde que comenzó con el espectáculo: "durante un año se han sucedido las concentraciones ante el teatro Alfil y he tenido que ser escoltado policialmente, pero además pusieron una bomba de un kilo de explosivo junto al camerino". Bassi entiende que un grupo perteneciente al área más conservadora del catolicismo ha encontrado en él un buen objetivo y que por ello se suceden los episodios de intentos de censura en algunas de las ciudades en las que ha actuado.

No obstante el bufón se siente "más fuerte y convencido" con esta oposición: "me da más motivos, más energía y más público". Como anécdota, Bassi contó cómo el espectáculo fue recibido con indiferencia en Holanda puesto que los chistes sobre religión no despertaban controversia, así que el cómico tuvo que plantearse abordar otro tabú social diferente. Así son los actos irreverentes sobre la autoridad y contra la higiene los que han desatado la polémica en sus representaciones extranjeras.

En referencia a la posible retirada de la subvención que había otorgado la Conselleria de Cultura, Bassi fue tajante: "da igual, lleno los teatros sin necesidad de ayuda pública y soy un artista rentable". Otro tema es que en muchas poblaciones únicamente existan teatros públicos, sin alternativa privada posible. También otra cuestión es que la Generalitat Valenciana, un administración pública, "haya cedido a la presión y dé una muestra de intolerancia" bajo la influencia de opiniones parciales. Aquí Bassi recordó la famosa sentencia atribuida a Voltaire: "Je ne suis pas d'accord avec un mot de ce que vous dites, mais je me battrais jusqu'à la mort pour votre droit de le dire", llamando asimismo la atención sobre el momento electoral que vivimos: "el espectáculo ha sido visto por unos cien mil espectadores, incluidos los de Petrer de hace pocas fechas y no se han producido este tipo de represalias".

No obstante, a fin de dialogar sobre la polémica, el cómico indicó que había intentado ponerse en contacto y conversar con el sacerdote de la Iglesia de Santiago, Ángel Bonavía, algo que finalmente no fue posible ante las apretadas agendas de ambas personas el pasado viernes.

A preguntas de los medios de comunicación Bassi aclaró que "La Revelación", a pesar de las constantes acusaciones de anticonstitucionalidad y atentado contra el respeto religioso, "no ha recibido ningún tipo de denuncia", algo que el cómico desearía antes que mucho de lo que está sucediendo.

12 marzo 2007

Divertidísima función en la Kakv

Con un apellido que parece una onomatopeya, lógico que los hermanos Jashgawronsky se dediquen a crear música con instrumentos inverosímiles. Además lo hacen con humor sano y resultón, consiguiendo que los presentes pasáramos un buen rato el viernes por la noche.

“Broom, brush, crash”
es el último espectáculo de estos artistas armenios que mezclan sus funciones de luthiers del reciclaje —utilizando todo tipo de objetos que van desde vajillas, escobas y envases de plásticos, a bolsas de patatas fritas—, con la de maestros de la
pantomima y el humor gestual.

Es afán suyo hacerse con el público desde el primer momento, por eso no resultan extrañas las continuas visitas al patio de butacas o el ánimo a que los espectadores participen. Si además se encuentran con un público escaso, como sucedió el viernes, demuestran la profesionalidad y ganas de hacerlo pasar bien que esta familia de cómicos parece llevar en los genes.


El espectáculo fue creciendo en ritmo y diversión, llegando a momentos realmente hilarantes y utilizando para su música cualquier cosa que pueda producir sonido. Incluso se permitieron hacer sonar a la Casa de Cultura: sus columnas, suelo y paredes también son capaces de marcar el ritmo.

No tiene ninguna importancia que algunas de las partes se explicaran en inglés: se entendió todo y, más que nada, el lenguaje de los Jashgawronsky es el de los juegos vocales y la mímica. De hecho los papeles entre los tres hermanos están perfectamente repartidos y responden a las personalidades típicas del clown: un hermano es el aplicado, perfecto percusionista pero algo tonto; otro es el expansivo, el físicamente más poderoso pero por eso mismo el que más gracia causa y, finalmente, el hermano mayor es el
serio y respetable: el objetivo propicio para las mejores bromas.

El repertorio musical de “Broom, brush, crash” repasó conocidas melodías provenientes del rock y la canción popular, además de piezas clásicas de Mozart, Rossini y Verdi. Con ello se consiguieron continuos cambios de ritmo y registro en un espectáculo muy divertido, de esos que reciben el epígrafe de “medio formato” y que redescubren el placer del espectáculo cercano y sincero, complementario de los montajes ampulosos, y que inexplicablemente no tiene mayor repercusión entre el público villenense.