Mostrando las entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas

24 mayo 2007

El trabajo de José María Soler tiene continuadores

Jesús García Guardiola presentó su libro “Arqueología, patrimonio y paisaje: El Valle de los Alhorines” acompañado por el catedrático Mauro Hernández. La obra, un trabajo serio y meticuloso, viene a completar carencias en el conocimiento histórico de Villena.

Presentó el acto celebrado el viernes en la Casa del Festero la directora del Museo Arqueológico, Laura Hérnandez, quien destacó la máxima nota obtenida por Guardiola en la lectura de su tesina, lo que animó a revisarla e incluirla dentro de la colección “Vestigium”
que edita el Museo. Además detalló una acertada idea: la monografía incluye tanto el texto escrito como un cd-rom con más de 1.600 fichas arqueológicas que permiten el perfecto estudio de los especialistas pero no entorpecen la lectura de los aficionados.

Mauro Hernández, catedrático de arqueología e investigador que de manera sentida dijo encontrarse “bien recibido y bien estimado” en Villena, recordó tanto las características de nuestro término municipal, “arqueológicamente el más privilegiado de la Comunidad Valenciana”, como su valor de referente historiográfico “gracias al continuado trabajo de José María Soler”.

Hernández recordó la rigurosidad de Soler y su voluntad divulgadora, así como su labor al frente del Museo. Sin embargo señaló el problema que esto supone para aquellos que desean estudiar hoy en día el pasado de nuestra ciudad: encontrar un área que no haya sido abordada por Soler o, directamente, manejar información distinta a la conseguida por él parece imposible.

En su opinión las futuras investigaciones que recojan el legado de Soler deben interesarse por el conocimiento exhaustivo de un territorio adoptando, además, una perspectiva novedosa. Así el trabajo de García Guardiola ha recogido ambas premisas puesto que el libro presentado el viernes concierne a la zona de los Alhorines: un fértil valle, cruce de caminos entre el sureste y el interior del País Valenciano.

Por otro lado, señaló el catedrático, el estudio de ese territorio requiere de afición por el trabajo de campo y capacidad para hablar con la gente de la zona, además de una fuerte determinación en caso de no encontrar lo esperado, así como una sólida formación intelectual. Para Hernández el nuevo autor reúne todos estos requisitos, es más, en su opinión Guardiola ha logrado algo pionero en la Comunidad Valenciana: elaborar un estudio integral del territorio de manera que abarca el poblamiento desde el paleolítico hasta nuestros días. Por ello el arqueólogo no dudó en calificarlo de un “estudio modélico”.

Por su parte Jesús García Guardiola agradeció las palabras de Mauro adentrándose en una explicación somera del contenido del libro y su confección, que partió de largas prospecciones sistemáticas, así como del análisis de los fondos del Museo Arqueológico y la documentación de la Fundación José María Soler. Guardiola ha recogido información sobre los moradores de aquella zona desde los cazadores y recolectores del Paleolítico a los agricultores y ganaderos del Neolítico, así como la plena ocupación que se dio durante la Edad del Bronce, destacando yacimientos como el de la Herrada del Rocín o los cerros de la Escoba y el Cantalar.

Sin duda la gran novedad es la referida a la época ibérica, deficientemente investigada hasta el momento. Los nuevos hallazgos permiten aclarar que no hubo ruptura en el ocupación de las agrupaciones del Rodriguillo y el conocido como yacimiento “El infierno nº2”. Es más, la zona de los Alhorines sería posteriormente atravesada por la calzada romana conocida como Vía Augusta, de manera que encontraremos yacimientos de esa época, pero también almohades, islámicos y bajomedievales. Para el estudio de la Edad Moderna serán importantes los mojones todavía existentes, hitos que marcan los límites territoriales, tan discutidos como para dar lugar a pleitos entre Villena, Ontinyent y la Font de la Figuera.

El estudio de García Guardiola se adentra hasta el momento actual, constituyendo así una línea argumental continua que ha tenido oportuna publicación en el segundo número de la colección de monográficos “Vestigium” que, además, ha contado con la colaboración de la empresa Athenea.

06 abril 2007

El ciclo sobre la Historia de Villena llega a su fin con un repaso sobre la situación agraria

María Hernández, profesora de análisis geográfico regional en la Universidad de Alicante, cerró con su charla el curso “Pasado y presente de Villena y su entorno”, un ciclo de charlas que ha interesado a buen número de asistentes y espera tener continuación.

La agricultura es una actividad económica de gran tradición en Villena, aunque de mermante importancia financiera y social, especialmente tras la industrialización de finales del siglo pasado. Así la interesante conferencia de María Hernández analizó la situación actual de las actividades agrarias, pero también abordó perspectivas de futuro para un sector que puede encontrar importantes oportunidades.

Comenzó la profesora refiriéndose a los condicionamientos físicos de nuestro entorno, en particular el relieve llano en los valles, que permite la mecanización de las tareas, y la alternancia de suelos calcáreos (permeables) y arcillosos, aquellos que retienen los caudales hídricos en superficie dando lugar a pasadas zonas inundadas, como era La Laguna. No olvidó la profesora señalar la gran importancia de los acuíferos, así como la estacionalidad de una climatología propicia para la trilogía mediterránea: cereales, vid y olivo.

Será la viticultura local, muy desarrollada tras la crisis de la filoxera francesa, la que capitalizará el avance agrícola de finales del siglo XIX. No obstante también será el comienzo de la sobreexplotación de los recursos naturales, en particular de los hídricos, de manera que ya no sólo no manarán las aguas caballeras, sino que la perforación de los pozos del Zaricejo
iniciarán una vía de alimentación de los cultivos del Medio Vinalopó y el Campo de Alicante, pero que esquilmará nuestras reservas.

Sin embargo el verdadero cambio social llegaría a partir de los años 50 y la generalización de la industria zapatera y afines. En la mitad del siglo pasado los activos de la agrícola sumaban un 50% de la economía local, mientras que hoy en día apenas superan el 3%. Además las extensiones de tierra en propiedad son, hoy por hoy, insuficientes para encontrar rentable su explotación: un 65% de las propiedades ocupan menos de 5 hectáreas, lo que impide su correcta explotación económica, viable a partir de las 15/20 ha.

Por otro lado los cultivos de regadío se han ido incrementando, especialmente en lo relacionado con horticultura y frutales (producciones de marcada orientación comercial), mientras que muchas tierras viven un proceso de abandono. En caso de optar por el secano muchas veces se eligen cultivos de los denominados de “agricultura parcial”, es decir, aquella realizada por trabajadores de otras profesiones y que aprovechan momentos libres para la atención al campo, en particular en el caso del olivar.

Mención especial recibió en la charla de la profesora Hernández la Política Agraria Comunitaria (PAC) . Las medidas de la Unión Europea, como el “pago único” de la producción, motivan la orientación de los cultivos, así como el abandono de labores de baja productividad o la ampliación de los objetivos de la agricultura, que ya no sólo se contempla como una actividad extractiva, sino que se incentivan los valores ligados a ella, como son la conservación del paisaje, el mantenimiento de flora y fauna o el desarrollo del turismo rural.

La ponente recordó algunas singularidades actuales del Alto Vinalopó, como ha sido la modernización y ampliación de los regadíos, situación distinta a otras comarcas que están viviendo un desarrollo económico no ligado a la explotación agrícola del territorio. También hubo mención al plan de embalsamiento de aguas que ha permitido a la Comunidad de Regantes contar con recursos que han pasado de los 20.000 m3 al más de 1,2 millones actuales.

Concluyó la charla con algunas consideraciones generales: la agricultura ocupa un 62% del territorio municipal pero su importancia económica es marginal, eso sí, se adivina un margen de importancia creciente en virtud a su relación con otras actividades económicas y consideraciones actuales como son la importancia paisajística, cultural y etnológica de nuestro campo. Aún así la profesora señaló algunas características de una posible política agraria viable, que pasaría por el fomento de producciones con importante valor añadido, así como el posicionamiento en mercados, la creación de marcas de calidad, denominación de origen, etc.

Tras la ponencia se cerró el acto con el recuerdo de Loli Fenor, responsable conjunta del curso, a las instituciones (Sede Universitaria, Cátedra Arzobispo Loaces, Concejalía de Educación, IES Hermanos Amorós, etc.) que han apoyado el ciclo de charlas, así como las empresas (CAM, Glem Gasóleos y Atlántica Ibérica) que han colaborado con su celebración. Anunciaba Fenor la satisfacción de los organizadores, al tiempo que lanzaba la posibilidad de continuación de esta serie de charlas que durante doce semanas ha interesado a un buen número de villenenses deseosos de conocer mucho más sobre su ciudad.

19 marzo 2007

Los abuelos que lucharon por nuestro futuro

Quizás ocultada por la rememoración de grandezas más pasadas, la historia social del siglo XX en Villena no ha recogido la atención que merece por cercana y efectiva. César López vino a paliar esta carencia con su vibrante charla sobre los movimientos políticos y sociales de nuestra ciudad.

César López Hurtado
atesora grandes conocimientos sobre nuestro pasado que ya en la presentación recibieron el elogio de José Fernando Domene. Sin embargo olvidó adelantar la fuerza de su discurso: una narración detallada (hasta donde se pudo) y entusiasta de la acción de hombres y mujeres que en circunstancias paupérrimas contribuyeron a trasladar a Villena desde la sociedad agraria y caciquilde principios de siglo hasta la ciudad industrial que es hoy en día.

Como hemos visto en anteriores ponencias del ciclo “Pasado y Presente de Villena” nuestra población ha evidenciado muchos de los momentos históricos que se han sucedido en España. No será una excepción la efervescencia política de finales del siglo XIX y el surgimiento de los movimientos obreros, republicanos, reformistas, etc. Comenzó López situando el contexto histórico general en 1868 con la “Revolución Gloriosa” que inauguró el sexenio democrático y permitió el derecho de reunión. Sociedades obreras, masonas y espiritistas, por citar algunos ejemplos, pudieron así desarrollar su acción con más libertad.

La proclamación de la República en 1873 permitirá que Villena cuente con Casimiro Martínez Hernández, destacado demócrata y fundador de la logia masónica local, como alcalde. Los republicanos posibilistas, seguidores de Emilio Castelar, lograron ostentar cuatro veces la alcaldía villenense, aunque sólo durante un total de cinco años, y obtuvieron además un diputado provincial. Estamos hablando, evidentemente, de integrantes de la pequeña y mediana burguesía local de ánimos reformistas.

Para entonces las exportaciones de vino a Francia y la llegada del ferrocarril en 1858 habían hecho de Villena un núcleo pujante que en la década que va de 1877 a 1887 pasó de 11.424 habitantes a 14.450, es decir, un 26,48% de aumento que nunca se ha vuelto a repetir con mayor intensidad, de igual manera que aquellos tiempos de bonanza desaparecieron. A comienzos de siglo Villena es una ciudad de braceros y jornaleros del campo que viven una severa recesión económica tras la recuperación del viñedo francés.

Paulatinamente se irá abriendo el horizonte industrial, primero radicado en fábricas de alcoholes, vino y aceite de orujo, después ampliado al de calzado, sillas y muebles, sectores que cimentarán el futuro económico de la población. Sin embargo la situación laboral de los obreros sería similar a la de los braceros en virtud a los bajos salarios y las largas y peligrosas jornadas laborales. La penuria será el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de la clase obrera.

Eclosión de las sociedades obreras de resistencia

En 1903 se fundan en la ciudad las primeras sociedades obreras de resistencia, de clara inspiración socialista, aunque ya el 20 de mayo del año anterior los jornaleros villenenses celebraron una manifestación en demanda de trabajo, evidenciando así la necesidad de unión. Son tiempos en los que la mera subsistencia no estaba asegurada, de manera que en la Villena de 1915 estaban censados como “pobres” nada menos que 1.415 vecinos.

Distintas medidas de beneficencia, como la “cocina económica” de la placeta de Las Malvas, tratan de paliar la necesidad, pero serán los obreros concienciados los que transiten el camino hacia la organización y la ayuda mutua. El 21 de julio 1903 se constituye la sociedad “Constancia” de agricultores, sólo diez días después los albañiles también formalizan su sociedad de resistencia, en agosto serán los zapateros en la asociación “El Progreso” y en septiembre los ebanistas crean “La Fraternidad”. El 17 de enero de 1904 se constituirá la primera sociedad femenina de resistencia, la “Juventud Ilustrada”. El fruto del asociacionismo no tardaría en llegar.

La creación de la sociedad femenina causó al día siguiente el despido de sus integrantes, coacción que obtuvo como respuesta el paro laboral de los componentes de “La Fraternidad”: la primera huelga de Villena en el siglo XX. A partir de ahí el papel de las sociedades obreras en la vida de la población fue fundamental, celebrándose sus reuniones los días no laborales y albergando acontecimientos como el Congreso Regional del Partido Socialista en 1910. Seis años antes ya se había fundado la Federación Local de Sociedad Obreras, que ingresaría en la UGT y en 1906 inauguraría la Casa del Pueblo. El desarrollo sería imparable, así al comienzo de la Guerra Civil nuestra ciudad contaría con 24 sociedades socialistas y 3 anarquistas.

En 1909 se recibiría la visita de Pablo Iglesias, que ofrecería un mitin en nuestra ciudad. Es el año de las “Semana Trágica” de Barcelona y, en clave local, el año en el que se suspendieron los festejos locales de septiembre, registrándose graves incidentes entra la población y las autoridades, de manera que se persiguió al alcalde y se apedreó su casa, obligando a la intervención de la fuerza militar que incluso llegó a acantonarse en Villena.

Las violentas huelgas de 1917 y 1934

La década de 1910 verá la creación de nuevas industrias en nuestra ciudad, pero también el aumento de la carestía, de ahí que distintos dirigentes socialistas, como Enrique Guardiola, avancen hacia posiciones anarquistas. Es con en esa situación insostenible como se llega a la huelga de agosto de 1917, cuyo desarrollo fue violento y ciertamente revolucionario. Ochocientos huelguistas incomunicaron la población tanto en lo referido al ferrocarril como a los telégrafos, al tiempo que pretendieron volar el túnel de Elda. Igualmente asaltaron «la fábrica de la luz de los franceses», sucediéndose en la oscura noche tiroteos con las fuerzas del orden, pereciendo un guardia civil, que no tenía nada que ver con la revuelta, en las inmediaciones de la estación.

La represión fue durísima, pero la fuerte algarada queda mitigada ante lo sucedido en octubre de 1934, momento en el que una nueva huelga se saldó con consecuencias todavía más graves: la sustitución del Ayuntamiento de Villena y la muerte de dos militantes socialistas en la Puerta de Almansa por los disparos de la Guardia Civil. Asimismo fueron violentos, en el mes de marzo de 1936, los episodios incendiarios de la quema de iglesias y conventos de la población.

Como indicó César López, estos acontecimientos, los de 1917, 1934 y 1936 –y hasta los de 1909-, apuntan en la misma dirección: la tremenda violencia contenida que estalla por el odio de las clases obreras hacia una sociedad acomodada que las explota y oprime ante la carencia de leyes que en verdad protegieran su desamparo social y económico. Será este el germen de una hostilidad exacerbada que conllevará al triste epílogo de la Guerra Civil, capítulo que el ponente propuso abordar en un futuro.

09 marzo 2007

Gregorio Canales explica el origen de Santa Eulalia y la colonia de Sierras Salinas

Villena, como ciudad eminentemente agrícola, ha vivido experiencias singulares que trataron de aprovechar todas sus posibilidades agrarias. El profesor Canales, dentro del ciclo “Pasado y presente de Villena”, explicó algunas de las iniciativas más importantes.

Gregorio Canales
, catedrático de geografía, es uno de los directores del curso que todos los jueves se celebra en el IES Hermanos Amorós y su ponencia sobre “Enfiteusis y colonización agrarias durante los siglos XIX y XX” vino acompañada de numerosas fotografíasque remarcaron el descubrimiento personal de algunos enclaves singulares de nuestra ciudad, al tiempo que recordó parte del patrimonio histórico que merece la pena cuidar con más atención.

El catedrático comenzó señalando el trabajo que junto con María José Tarruella está desarrollando a fin de explicar el proceso de colonización de la Sierra Salinas, indicando además que se trata de una iniciativa económica tardía, un proyecto que a Villena llegó cuando en otros lugares ya se estaba abandonando. En gran medida este desarrollo pospuesto se debe a la adscripción administrativa de nuestra ciudad que, al pertenecer al reino de Castilla, no utilizó las formas de contrato agrario generales en el de Valencia.

Sin embargo un acontecimiento económico significará la verdadera revolución en el campo villenense. La crisis de la filoxera en los viñedos franceses provocó la pujanza de la enología alicantina, particularmente beneficiada al contar con clima y comunicaciones propicias. El caso de la Sierra Salinas será entonces un intento de rápida colonización dirigida por el Estado, práctica directamente heredera de las leyes que en 1868 que impulsaron la repoblación de montes y tierras yermas de titularidad pública.

En el caso de la sierra villenense serán 1300 las hectáreas afectadas, 800 de las cueles se consideraron aptas para cultivo y cuya totalidad fue sorteada en 49 lotes a los que aspiraban aquellos jornaleros sin propiedad que lo demandaron. El sorteo, realizado en 1914, no tuvo el éxito esperado de manera que algunas partes tuvieron que volver a ser adjudicadas meses más tarde. Las cosechas obtenidas en las nuevas tierras roturadas nunca fueron suficientemente productivas y los planes de construcción de una iglesia, una escuela y otras dependencias quedaron reducidas a un local para la reunión de los colonos y la casa del guardia.

Con todo, la singularidad de la experiencia de la Sierra Salinas se debe a la novedosa difusión en nuestra localidad de la enfiteusis, régimen jurídico por el que el agricultor se hacía a perpetuidad con el dominio útil de la tierra a cambio de un impuesto fijo anual. La diferencia respecto a otras zonas, como la Vega Baja, en la que se ha utilizado este sistema, es que en Villena se recurre en épocas de bonanza económica, como es la extensión del viñedo, frente a los momentos de crisis de otras comarcas.

Canales recordó otros ejemplos de colonias en nuestro término municipal, como fue el caso de las 488 hectáreas de la Casa de los Pinos o las 1800 ha. de la Sierra de la Villa que 171 colonos se adjudicaron en 1871. Sin embargo fue otra iniciativa agraria la que reunió mayor singularidad e importancia en Villena: la colonia de Santa Eulalia.

La colonia situada entre los términos municipales de Sax y Villena constituye un importante episodio en los intentos de dinamización agraria que se llevaron a cabo en nuestro país. Si bien los origines de estas iniciativas podemos remontarlas a la repoblación de Sierra Morena que llevó a cabo la administración de Carlos III (creando poblaciones como La Carolina o La Carlota), en la provincia de Alicante podemos relacionarla con la iniciativa del ministro Campoamor a mediados del siglo XIX.

Se trataba de un modelo patriarcal de reparto de las tierras que los grandes hacendados
habían adquiridos a raíz de las diferentes desamortizaciones. El Estado se decide a otorgar beneficios tributarios y fiscales a aquellos terratenientes que se decidiesen a establecer poblados en sus dominios. Bajo esa concepción surgió la Colonia de Santa Eulalia, poblamiento que contó con espectaculares instalaciones como fueron el teatro, las fábricas de alcoholes y harinas, además del palacete modernista de sus propietarios. Sus 225 hectáreas de dominio no eran comparables a las casi 2500 que disponía la hacienda que el propio Campoamor administró en Orihuela, pero lo cierto es que el patrimonio histórico que atestigua la colonia vecina a nuestra localidad todavía resulta espectacular aún a pesar del evidente deterioro y dejadez que muestra hoy en día.

02 marzo 2007

José Fernando Domene explica todo eso que te preguntas sobre las Fiestas

Por qué hay capitán y alférez, por qué tenemos regidora y no “reina” de las fiestas, cuáles fueron las tres primeras comparsas, qué relación existe entre economía y número de festeros, qué nos diferencia de Alcoy. Respuestas a muchas de estas cuestiones fueron expuestas ayer en el curso “Pasado y Presente de Villena”.

Loli Fenor
justificó la pertinencia de esta charla dentro del ciclo historiográfico por el indudable valor popular y patrimonial que guardan estos festejos de participación multitudinaria, al tiempo que señaló que José Fernando Domene es, hoy en día, el mayor estudioso de las Fiestas de Villena. El historiador, infatigable colaborador con entidades festeras y autor de centenares de artículos, logró ofrecer una charla amena y didáctica, repleta de explicaciones y curiosidades fruto de sus investigaciones.

Señaló el ponente algunas de las festividades que se realizaban en la Edad Media, destacando que en aquel tiempo la advocación que se veneraba en nuestra cuidad era la Virgen de Las Nieves o “Virgen del Castillo”. Esta imagen mariana estaba estrechamente ligada al Marqués de Villena, lo que causó el rechazo del pueblo general, así en septiembre de 1476 (y no en 1474 como marca la tradición), momento en el que se extiende una plaga de peste, los villeneros refugiados en La Laguna eligen una nueva patrona: la Virgen de las Virtudes que, como todos sabemos, recibió su nombre después de aparecer en tres ocasiones sin que nadie hubiera introducido esa posible denominación en la urna que determinaba el sorteo popular.

Su benéfica acción motivó la agradecida construcción de un templo en la pedanía, donde después se instalaría un convento agustino, y la instauración de dos votos anuales: una romería el 25 de marzo, después trasladada al primer domingo siguiente a Pascua, y otra peregrinación el 8 de septiembre. Así en 1551 nos encontramos con unos festejos consolidados que, según la documentación, ya implicaban la contratación de ministriles (músicos) de poblaciones valencianas. Por cierto que los textos de la época también indican que de no celebrarse las actividades lúdicas “se perdería devoción y no acudiría tanta gente” al homenaje religioso.

Tras la Contrarreforma del siglo XV las festividades religiosas se engrandecen y multiplican, de manera que en Villena se tiene constancia de la celebración del Corpus Christi desde 1571, la Semana Santa (1613), San José (1622), Día del Voto (1624), San Gregorio –abogado contra la langosta y las sabandijas- (1648) y corridas de toros desde 1588.

Capitán, alférez y cabo

En los desfiles es tradicional la participación de las milicias y su arcabucería al menos desde 1497, de manera que serán los hábitos de la soldadesca los que marquen muchas de las tradiciones que hoy en día perduran en nuestra Fiestas. Así han llegado hasta el momento actual la denominación de los cargos militares de la época: capitán, alférez, sargento y cabobandera distintiva e incluso la comparsa de Cristianos vistió hasta el año 1963 el “traje a la antigua española”, herencia directa del atuendo militar de la época. Otro vestigio conservado es el del ruedo de banderas, especialmente meticuloso en Caudete donde están consignados los 180 movimientos reglamentarios. La documentación del Archivo Municipal nos permite conocer también los primeros cargos festeros de Villena, resultando Antonio Díaz Navarro nuestro primer capitán, Juan Matheo el alférez y Onofre Oltra el sargento.

El siglo XVIII significará un afianzamiento de estos festejos, apareciendo elementos todavía presentes como son los fuegos artificiales (1746) o el mecanismo de elevación de la imagen de nuestra patrona en la Iglesia de Santiago (1752). Es en este momento cuando aparecen las representaciones teatrales de contenido religioso como es el caso del “Coloquio sobre el nacimiento de Jesucristo entre un moro y un cristiano”, que será la base literaria para el futuro acto de “Conversión”, junto con el texto del “Despojo” de Bocairent y Banyeres, cuestión sobre la que se adentró Domene ofreciendo una interesantísima explicación de los elementos filológicos que llevaron a datar fehacientemente su momento de creación.

El ponente también rememoró muchos de los elementos que se han mantenido por influencia militar del siglo XVIII, entre las que destacan las escuadras de gastadores (presentes en la comparsa de Marruecos), la música militar, el uso de símbolos como el delantal o mandil, el pico, el hacha o un serrucho, las grandes barbas postizas y las mochilas y mantascantineras o el uso de tradicionales farolas.

(desapareciendo en Villena el tercero), la costumbre de portar una portadas a la espalda, así como la figura de las Nuestras comparsas

Por todo ello en 1850 nos encontramos ya que el noroeste de la provincia de Alicante cuenta con fiestas patronales de configuración similar a las actuales de Moros y Cristianos. Así la creación de una comparsa de Moros seguirá las pautas marciales de la de los Cristianos salvo, obviamente, el atuendo, añadiéndose en Villena la agrupación de Romanos, debido sin duda a la influencia de la Semana Santa. Estas tres comparsas primigenias se ampliarán en 1884 a nueve agrupaciones: Moros Viejos, Moros Nuevos, Marruecos y Moros Guerreros, por parte del bando de la media luna, y Caballeros Cristianos, Marineros, Romanos, Estudiantes y Tercio de Flandes, por el de la cruz.

Este auge guarda una correspondencia directa con la pujanza de la economía local, beneficiada ampliamente por la plaga de filoxera en los viñedos franceses, de manera que las exportaciones de vino se multiplicaron en esos años. Sin embargo los tiempos de crisis también afectarán sobremanera a las celebraciones, de manera que en 1906 sólo cinco comparsas pisarán las calles de nuestra ciudad. Esta crisis se alargará hasta los años veinte, llegando a prohibirse las fiestas de moros y cristianos en 1909.

Serán los felices 20 el momento del renacimiento, de manera que en 1922 surge la Banda Municipal bajo la dirección del maestro Bravo, en 1923 se realiza la coronación de nuestra patrona y aparece la comparsa de Andaluces, los Estudiantes se refunden en 1925 mientras que al año siguiente aparecen los Maseros. Por cierto que en 1928 aparece la extravagante comparsa de Americanos, surgida sin duda bajo el influjo del cine norteamericano.

Seguirán los años de la Guerra Civil, en los que no habrá nada que celebrar, y la posguerra. Será en la década de los cincuenta cuando se viva un nuevo auge, de manera que en 1955 se instauran los desfiles de la Cabalgata y la Ofrenda, al tiempo que surge la figura de la “Reina de las Fiestas”, denominación que al año siguiente fue cambiado por el de “Regidora” puesto que Reina sólo podía ser la Virgen de las Virtudes.

Son estos los años de la irrupción de los Piratas (1939), aparecidos en el último año de guerra y compuestos en ese momento por destacados falangistas, los Almogávares (1954) herederos directos de los Romanos, los Nazaríes (1955) escisión de los Moros Nuevos, mientras que los Americanos derivarán en Árabes y luego en Ballesteros, los Marineros pasarán a Marinos Corsarios y los Bereberes aparecerán en dos momentos distintos.

Somos miles

Con todo ello se conformaron unos festejos que ya no contaban con los flagrantes anacronismos de antaño y se abrían a una participación masiva que en los años setenta vivirá su momento de expansión. Es por ello que en 1970 se crea la Junta Central de Fiestas y se instaura el Desfile de la Esperanza, en 1971 se celebra el Ecuador y se edita el boletín “día 4 que fuera” y en 1974 se celebra el emblemático
Congreso Festero.

Los años de democracia, como todos sabemos, serán el momento de la incorporación de la mujer a la Fiesta y, con ello, la superación de la mítica cifra de diez mil festeros, la multiplicación de escuadras especiales y el surgimiento de una importante industria ligada a la Fiesta. Es, además, la circunstancia de afianzamiento de un modelo de celebración mucho más popular, abierto y participativo que el de otras poblaciones, como el paradigmático caso de Alcoi. Esta democratización de la Fiesta, sin embargo, también ha motivado la ruptura de determinadas formalidades en los desfiles, elemento que gráficamente denunció José Fernando Domene, concluyendo además que “nuestras fiestas son muy complejas y ello es fruto de la larga historia de más de cinco siglos”.

21 febrero 2007

Navarro Vera: "la implantación urbana del ferrocarril es irrenunciable"

Son días propicios para repensar como es la Villena posible, ya sea desde el punto de vista urbano, social o político. “Pensar la ciudad” es el curso de urbanismo para principiantes que la UA ha organizado en colaboración con el Ayuntamiento de Villena y que se completa con una exposición imprescindible.

En la tarde de ayer fue presentada por el concejal de urbanismo, José Ayelo, y el catedrático de la Universidad de Alicante, José Ramón Navarro, la exposición que hasta el próximo 15 de marzo permitirá visitar en la ermita de San Antón los proyectos que los alumnos de arquitectura de la Escuela Politécnica han planteado en relación con el futuro urbanístico de nuestra ciudad.

Las propuestas de transformación de Villena se han concretado en tres hipótesis de trabajo: cómo podría expandirse la ciudad hacia el sur, dirección Alicante; posibilidades de reurbanización y mejora de los espacios públicos a lo largo de las calles Constitución, Corredera y Nueva; y, finalmente, propuestas de intervención en la parte del Casco Antiguo que linda con la autovía. También algunos alumnos realizaron un ejercicio de trazado ideal que se podría haber emprendido en el ensanche del siglo pasado.

Pero sin lugar a dudas el punto más interesante de la muestra se refiere al futuro: proyectos posibles en el caso de que se soterre la vía del ferrocarril en la longitud (2,8 km) que en estos momentos se baraja y, además, se construya una estación intermodal (tren, bus, etc.) cerca del puente de San Juan.

Se trata, en suma, de plasmar en maquetas y dibujos los sueños de una Villena futura, brindando así debates e ideas para los años venideros. Navarro Vera mostró ante el auditorio su satisfacción por el trabajo de los alumnos, indicando además que de estos ejercicios se extraen conclusiones que podrían incorporarse a un nuevo Plan General de Ordenación Urbana. El catedrático señaló, además, que en su opinión Villena debe mantener su relación urbana con el tren, implantación que considera irrenunciable si queremos conservar el volumen actual de viajeros y el lugar de referencia dentro de la comarca. La decidida apuesta de Navarro es la de soterrar las vías, liberando gran espacio para zonas públicas, y situar la nueva estación en el costado sur de la ciudad.

Pero no esa la única conclusión que se puede extraer de los trabajos propuestos, en ellos también se habla de proyectar un consumo de suelo moderado y residencial, equilibrar el crecimiento físico de la ciudad con la densidad (no crear agregados fuera del casco urbano), disponer de una arquitectura significativa que ofrezca identidad y continuidad espacial, articular un sistema de parques y jardines relacionados entre ellos, considerar a los aparcamientos públicos como un elemento de movilidad que haga desaparecer a los coches de las calles, aumente el número de árboles y el ancho de aceras, promover los acuerdos entre iniciativa privada y administración pública y elaborar un programa de participación pública

facilitadora de la habitabilidad en la ciudad.Curso de urbanismo para principiantes

En suma se trata de ideas muy útiles y necesarias que se ven completadas con el intenso cursoDVD sobre el Casco Histórico “Recuperar la ciudad”, mientras que el jueves a las 20:00 h. será el turno de la interesante mesa redonda “Villena: debate sobre el futuro de la ciudad”, en la que participarán Mercedes Martínez, Tomás Navarro, Vicente Ferrero y José Miguel Esquembre.

Continuará la docencia entre el lunes 12 y el viernes 16 de marzo con una charla diaria: “Construcción jurídica de la ciudad I: gestión del suelo”, a cargo de la abogada Fany Serrano, “Vivienda y Ciudad” impartida por la economista Paloma Taltavull, “Movilidad urbana” ponencia del profesor universitario Armando Ortuño, “Memoria e identidad: el
patrimonio urbano” por el arquitecto Santiago Varela y “La construcción jurídica de la ciudad II: medio ambiente, paisaje y participación”, tema impartido por Sergio García, profesor de urbanística y ordenación del territorio de la Universidad de Alicante.

Estas últimas charlas se realizarán en el centro de recursos para la formación de la Calle El Hilo, mientras que la mesa redonda y la proyección audivisual utilizarán el aforo del salón de actos de la Casa de Cultura. Es posible encontrar más información en la web de la Universidad de Alicante.

19 febrero 2007

Cuando Villena y Caudete estaban en guerra…

El curso “Pasado y Presente de Villena y su entorno” se interesó en la pasada noche del jueves por uno de los episodios más violentos de nuestra historia: el enfrentamiento entre los municipios de Villena, Ontinyent y Caudete por el territorio de los Alhorines.

Si bien la parte final del conflicto que durante los siglos XIV al XVII enfrentó a localidades vecinas tuvo como protagonistas a las localidades de Villena y Caudete lo cierto es que el largo episodio estuvo motivado por el enfrentamiento entre dos municipios fronterizos: Villena, perteneciente al Reino de Castilla, y Ontinyent, del de Valencia.

Así lo hizo saber Vicent Terol, director del archivo municipal de Ontinyent, que aportando un gran bagaje documental, entre el que destacaba el monográfico que hace más de treinta años confeccionó José María Soler, se adentró en un enfrentamiento de más de trescientos años en el que se desarrollaron episodios de gran violencia y crueldad.

Terol situó el origen del conflicto en el desmembramiento y reparto de los territorios islámicos entre los reinos cristianos, de manera que las zonas situadas a uno lado u otro lado de las fronteras entre Coronas vivirán continuas tensiones de carácter local pero de repercusión mucho más amplia. En el caso del territorio de Los Alhorines, Alforins en valenciano, tendrá importancia la guerra civil de Castilla que enfrentó a los “Dos Pedros” entre 1358 y 1376. En ese momento el término de Caudete es separado del de Villena, de manera que el primero pasará al Reino de Valencia y el de nuestra localidad a Castilla. Eso sí, lo hace de “facto” pero no “de iure”, es decir, la vinculación con Valencia continúa aunque a los efectos legales estemos hablando de municipios pertenecientes a Coronas distintas.

El progresivo incremento de la importancia del señorío de Villena, que alcanzaría el título de realengo en 1476, alimentará los ánimos expansionistas de nuestra ciudad, de manera que los límites jurisdiccionales irán diluyéndose, al tiempo que los vínculos comerciales y ganaderos con Valencia se acrecentarán. Es en este contexto donde tiene importancia el denominado “Derecho de Marca”, permiso jurídico aplicable por un feudo fronterizo al sentirse atacado, potestad que la monarquía castellana, conforme vaya adquiriendo importancia, tratará de limitar y utilizar en exclusiva.

Así en 1482 se iniciará el conflicto entre Villena y Caudete, que se tratará de solucionar con un interim ese mismo año, pero que lejos de apaciguarse vio como Ontinyent se sumaba a la disputa. En este punto debemos señalar que estamos hablando de una sociedad, la medieval, con un fuerte sentido de violencia y simbolismo. Así se irán sucediendo episodios como el acuchillamiento de arados o la tala generalizada en los territorios objetos de litigio. En la escalada de violencia que se produjo se llega a incendiar las masías de Fontanars por parte de Villena, lo que motiva la intervención de los jueces-árbitros reales que realizarán el amojonamiento (delimitación) de los terrenos e, incluso, se llegará a un primer intento de concordia entre Villena y Ontinyent en 1487.

Los episodios violentos de 1489 y 1495

Sin embargo en 1489 rebrotaron los episodios violentos de manera que el Reino de Valencia interviene decididamente tanto militar como jurídicamente. Aún así en 1495 Villena obtiene un éxito parcial al firmar una concordia con la atemorizada Biar, lo que desata las iras de Ontinyent y el gobernador de Xátiva. En ese momento el enfrentamiento es irrefrenable y milicias villenenses atacan el Alhorin de Ontinyent e incendian 25 casa de Fontanars, al tiempo que talan todos los árboles de esta localidad y matan a un natural de Ontinyent y causan diversos heridos.

La respuesta valenciana no tardará en llegar puesto que tropas de Caudete y Ontinyent, junto con efectivos de Albaida, Cocentaina y Onil atacan Villena, causando diversos muertos. Es un momento de tensión extrema en el que también intervienen Murcia y Orihuela. Afortunadamente la labor de los jurados y el gobernador de Valencia facilitaron que en junio de 1495 fuese posible la firma de una tregua temporal de dos años que posteriormente sería prorrogada hasta 1501.

En ese año se produce un nuevo altercado, en este caso relacionado con la muerte de dos bueyes en territorio villenense, de manera que se desata un intercambio epistolar entre Ontinyent y Villena que se salda con el asalto de las milicias de la primera, auxiliadas por tropas de Caudete, Bocairent, Albaida y Oliva (1.500 infantes, 130 jinetes, tiros de artillería,…) que lograrán bombardear nuestra ciudad el 24 de mayo de 1501, causando dos muertes.

Caudete, aldea de Villena

Esa acción encabezada por el gobernador de Xátiva valdrá el conato de intervención de las milicias de Valencia, tras las gestiones de Villena, lo que encaminará la solución hacia una nueva concordia en la que Ontinyent debe ceder finalmente los Alhorines de la Zafra. Se cierra así el enfrentamiento más grave de Villena con una localidad vecina, pero lo cierto es que se sucedieron otros con municipios próximos. Es el caso del litigio con Font de la Figuera en 1518 por los intereses comerciales que derivaban de la ruta entre Almansa, Villena y Ontinyent, caso que se resolvería definitivamente en 1551, o los coletazos del conflicto con Caudete, que se alargarían en sucesivos episodios durante todo el siglo XVI hasta que en 1707 se resolvió de una manera taxativa: el apoyo caudetano a la causa austracista en la
Guerra de Sucesión le valió que tras la Batalla de Almansa y el triunfo borbónico Caudete pasase a ser una aldea de Villena, situación que se alargó hasta 1736.

09 febrero 2007

Villena y Murcia mantuvieron una continua relación de colaboración

Las jornadas “Pasado y Presente de Villena y su entorno” han llegado a su ecuador con la charla de Francisco de Asís Veas Arteseros, profesor de la Universidad de Murcia que explicó la intensa relación que la capital murciana y nuestra ciudad mantuvieron en la Edad Media.

En una charla, algo más breve que las precedentes, el titular de Historia Medieval recordó algunos de los elementos más importantes que conformaron la relación entre ambas ciudades y los territorios de su dominio. En particular fue intensa la relación comercial y económica puesto que tanto la agricultura como, especialmente, la ganadería exigían los contactos mercantiles entre habitantes y administraciones. Por otro lado, el carácter fronterizo de ambos términos, Murcia entre el Islam y la Cristiandad, y Villena entre Castilla y Aragón, fomentaron las relaciones administrativas, al tiempo nuestra localidad dependía de la murciana en su protección contra los ataques moros provenientes del sur peninsular.

Sin embargo las relaciones de vecindad muchas veces también marcan conflictos de intereses y, en este caso, también disputas por diferentes competencias. Así en 1395 fue apresado en Yecla un habitante de Murcia a fin de que se saldaran determinadas deudas, la ciudad del Segura respondió entonces con el embargo de cien carneros provenientes de Villena. Esto era posible en virtud a que el Campo de Cartagena, la enorme extensión en la que también pastaba el ganado villenense, estaba administrada por Murcia. De hecho la ruta entre Villena, Yecla, Jumilla, Cieza, Murcia y Cartagena supone en los siglos finales de la Edad Media un itinerario ganadero de gran importancia. Es más, ante la exigencia de impuestos por parte de distintas localidades, también se plantearon rutas alternativas, como es el caso de la que transita entre Sax, Abanilla, Los Baños, Fortuna y Murcia.

Evidentemente también fueron frecuentes los conflictos derivados del cobro y pago de impuestos, tanto para menesteres más cotidianos como para contribuir al sufragio de las guerras que Castilla tuvo que mantener a lo largo de esos años. Así en 1398 el conflicto contra Portugal causó la deuda de Murcia hacia Villena, quien había contribuido con distintos soldados a la causa. La capital se ofreció a pagarlos en especie, con ánimo de ganarse la paciencia de Villena, pero finalmente tuvo que hacer frente ya que ésta accedió.

Importancia tendrá también la relación eclesiástica, puesto que la Diócesis de Murcia quedó dividida tras la creación de la de Orihuela, que quedó con los territorios de la actual provincia de Alicante, a excepción del arciprestazgo de Villena, con sede en la iglesia de Santiago. El conflicto a la hora de administrar esta última se repetirá varias veces, como en 1473 cuando Pedro de la Pampa se haga cargo de esa iglesia tras abonar una contraprestación económica a otro aspirante.

En suma la relación entre Murcia y Villena fue de necesaria colaboración, más teniendo en cuenta la importancia de nuestra ciudad al encabezar el Marquesado de Villena, de tal manera que en la noche del jueves el profesor Veas Arteseros llegó a utilizar la expresión “murcianos de uno y otro lado”, para referirse a nuestra ciudad y la capital de la región vecina.

04 febrero 2007

Aurelio Petrel desentrañó el "pasado glorioso" de Villena

Una charla sintética pero profunda permitió conocer el periodo histórico en el que nuestra ciudad jugó un mayor protagonismo político. Hablar del “Señorío de Villena” es referirse a intrigas y poderes nobiliarios, al tiempo que una naciente monarquía española.

José Fernando Domene
, uno de los coordinadores del curso “Pasado y presente de Villena” se deshizo en elogios hacia el ponente de la noche del jueves. Aurelio Petrel, doctor en Historia e investigador especialmente interesado en el estudio de la evolución del Señorío de Villena, desarrolló una ponencia que dio a conocer las principales características de un periodo que, como recordó Domene, suele considerarse como “el pasado glorioso de Villena”.

Luces y sombras acompañan la labor de los distintos regentes que gobernaron estas tierras, pero tanto antes como ahora, son leyendas y adornos legendarios los que sustentan el recuerdo popular. Así, Petrel explicó como la intensa labor literaria de Don Juan Manueltuvo un objetivo muy terrenal: la propaganda política que legitimara la creación de un feudo, casi independiente, que con el tiempo se permitió amenazar a la monarquía castellana.

Linaje Manuel

Serán tres las leyendas que justifiquen las aspiraciones de los Manuel sobre este y otros territorios. Según ellas Alfonso X, rey de Castilla, fue maldito desde el nacimiento hasta su blasfemia final, mientras que el hermano menor, Manuel, aparece como salvador de Castilla y la cristiandad. Manuel es, en definitiva, un afortunado enviado divino que no duda en ligar su blasón al de una mano alada, el mismo signo que todavía aparece en nuestra heráldica.

Pero será su hijo, el mencionado Don Juan Manuel, quien logrará la gran expansión territorial que su padre había conseguido llevar a todo el Vinalopó, de Villena a Elche, en el siglo XIII. El literato aprovechó la rivalidad entre las Coronas de Castilla y Aragón para crear un Estado-bisagra en una de las fronteras entre ambas. Su habilidad política y negociadora, junto con su falta de escrúpulos y remilgos, le valieron un señorío casi soberano, con representación política de las ciudades en Juntas propias y que contaba con unidad de aranceles, medidas homogéneas e incluso un sello de calidad. Es un Estado que goza de Ferias de comercio y que pudo llegar a acuñar su propia moneda. Fue, en suma, prácticamente un reino que no contó con rey ni príncipe puesto que Don Juan Manuel no quiso aceptar este título, ofrecido por Aragón, que le alejaría de sus posesiones castellanas. Fue este el máximo momento de expansión e importancia, eso sí, teniendo en cuenta que Villena no era el centro neurálgico del territorio, sino justo el extremo suroriental.

No es de extrañar, por tanto, la buena imagen que hasta nuestros días guardamos de Don Juan Manuel, personaje al que, nosotros sí, hemos designado como “príncipe”. Fue también mérito suyo repoblar las tierras ganadas al Islam, pero poco pudo hacer para que tan sólo tres años después de su muerte (1348) todo lo ganado se perdiera. La falta (forzada) de descendencia permitió que el territorio volviera a la Corona, de manera que Alfonso de Aragón sería el primer Marqués de Villena, una vez designado ese rango de señorío.

No podrá este nuevo mandatario continuar la obra de su predecesor: las deudas derivadas de desastrosas intervenciones bélicas y el secuestro de sus hijos, forzará la recaudación de impuestos y el descontento de los municipios administrados. A pesar de los anhelos locales de que las tierras del señorío pasen a propiedad Real, no logrará alcanzarse en ese momento puesto que se transformarían en Ducado en manos del infante Enrique de Aragón.

Los Pacheco

Será esta una época convulsa y violenta, en la que se sucederán los enfrentamientos civiles que dirimirán las cuestiones sucesorias. Los enfrentamientos de Juan II y Enrique IV contra diversas amenazas nobiliarias valieron a un nuevo y emergente personaje, Juan Pacheco, hacerse con el Señorío de Villena.

Es Pacheco un personaje imprescindible en el siglo XV español: ambicioso, intrigador e instigador, es un político maquiavélico en época de Maquiavelos. De origen no deslumbrante logrará medrar en la Corte Castellana, al tiempo que se decidió a reconstruir y ampliar el territorio del Señorío. Suyas fueron de nuevo las plazas de Villena, Chinchilla, Albacete y Alarcón, pero también se añadieron las de Alcaraz, Villarrobledo, Jumilla, Requena, etc.

Pero su alineamiento en la cuestión sucesoria tras Enrique IV acabará por alejarle de sus grandes ambiciones. Primero contrario y luego impulsor de la causa de Juana la Beltraneja

Juan Pacheco fue, por tanto, un personaje temido y respetado, pero no querido. Ni por el resto de nobles ni, mucho menos, por los habitantes de los territorios administrados, que se veían sometidos a continuos abusos y cobros injustificados. Antes de su muerte, en 1474, legó su Señorío a su hijo Diego López Pacheco, persona de carácter muy distinto, y que vería rápida y definitivamente mermados sus territorios a manos de los Reyes Católicos.

Asistimos con ello a una dinámica nacional: la irrupción de una monarquía centralizada y poderosa que acabará con las intrigas y rebeldías nobiliarias que habían caracterizado los siglos precedentes. Quedaban así cómo escasos privilegios los otorgados a las ciudades y sus consejos, que paulatinamente irán cediendo ante el poder regio, como definitivamente sucedió tras la Guerra de las Comunidades de 1520.

Es en este punto donde el profesor Petrel detuvo su relato, jalonado de apellidos –Manuel, Pacheco, Mergelina,..—que a los villeneros nos resultan familiares pero que esta charla nos ayudó a situar, al tiempo que nos brinda oportunidad para reflexionar sobre la “gloria” de tiempos pasados en los que Villena no era sinónimo de un ciudad o sus gentes, sino de aquellos que la gobernaban.
frente a los apoyos a Isabel la Católica, sufrirán sus descendientes el respaldo equivocado.

26 enero 2007

El Archivo de Villena: un tesoro patrimonial

Pilar Díaz, directora del Archivo y Bibliotecas de Villena, desveló algunas de las joyas documentales que están depositados en las instalaciones municipales, contribuyendo así con una nueva e interesante charla dentro del curso “Pasado y presente de Villena y su entorno”.

Pilar, directora desde 1986 de las instituciones que velan por el patrimonio documental de nuestra ciudad, realizó un detallado repaso por aquellas secciones y documentos que pueden ser interesantes para todos aquellos que deseen investigar el pasado de nuestra ciudad y comarca. La ponencia, cuarta del curso, congregó de nuevo a numeroso público que semana a semana se ha habituado a estas charlas de los jueves en el Salón de Actos de IES Hermanos Amorós.

Si bien el archivo municipal guarda fundamentalmente aquella documentación que genera el Ayuntamiento, también es cierto que alberga otros depósitos públicos, como el de Santa María o la Junta Central, e incluso colecciones particulares, como la de Faustino Alonso Gotor. Nuestra ciudad gozó, desde el siglo XV, del privilegio de contar con escribanía pública y el archivo municipal se remonta a aquella época en el que el concejo municipal alcanzó autonomía y generó sus propios documentos. Para el conocimiento de este legado histórico resulta inestimable el trabajo de José María Soler, quien desde los años cincuenta consignó y difundió el contenido de los fondos, al igual que el esfuerzo de Antonio Cuellar Caturla, archivero que junto con el impulso político del concejal Pedro Palao logró realizar una prolija descripción del contenido del Archivo, llegando a confeccionar una sección referida a la correspondencia. Actualmente el trabajo archivístico se ve facilitado gracias a las nuevas tecnologías y la utilización de un cuadro de clasificación claro y funcional.

Pilar destacó las cuatro grandes áreas en las que se dividen los fondos del Archivo Municipal: Gobierno, Administración, Servicios y Hacienda. La primera de ellas contiene todos aquellos documentos referidos a privilegios, órdenes, cédulas, proclamación de cargos públicos, etc. lo que nos permite reconstruir la estructura jurídica del poder local. La responsable municipal destacó como “auténtica joya” los libros de actas que desde hace varios siglos reflejan los acuerdos políticos de nuestro consistorio. Otro tesoro documental, de indudable utilidad pública, es el que constituyen los expedientes de lindes municipales, documentación que delimita los términos municipales y que tendrá importancia en distintos pleitos históricos entre localidades vecinas. Por último el análisis de las series referidas a normas municipales

La sección referida a Administración recoge la ejecución de los acuerdos municipales, así como el registro de bienes de la población. Por su parte el apartado de Servicios contiene documentos referidos a obras y servicios, la apertura de establecimientos, el censo agrícola y ganadero, los acuerdos de las juntas agrícolas, los aranceles y precios que se aplicaban a los productos básicos de consumo, etc. Es, en definitiva, una serie inestimable para determinar la evolución económica de Villena y sus habitantes. Así, por ejemplo, cabe destacar como interesante la petición en 1913 de una manifestación en contra de nuevos alumbramientos de agua o la de 1917 que solicitó la liberación de presos políticos. En la sección de Servicios también es posible encontrar series dedicados a la educación e instrucción local, así como la organización de festejos. Finalmente la sección referida a Hacienda contiene aquellos documentos concernientes a los recursos económicos, cobros y pagos, del Ayuntamiento de Villena, así como los diferentes catastros realizados.

Como adelantó Pilar Díaz, el Archivo también alberga los depósitos de instituciones eclesiales (Agustinos, Trinitarias), personalidades locales como Joaquín María López (gracias a las gestiones de Vicente Prats), Navarro Santafé, José Antonio Milán Guillen o Juan Bellod Herrero, histórico integrante del Partido Progresista cuyos documentos están siendo digitalizados. Más recientes son los fondos de los grupos de teatro Candil y Perigallo.

Díaz no podía dejarse en el recorrido la mención a las Bibliotecas Municipales, recordando que no fue hasta 1982 cuando Villena gozó de una biblioteca pública, siendo fruto del esfuerzo de decididos vecinos que la actual naciera con fondos suficientes. La directora del Archivo y la Bibliotecas recordó emocionada como en una ocasión Alfredo Rojas, haciendo gala de su conocida generosidad, adelantó al consistorio la cantidad necesaria para adquirir un raro libro que contenía menciones específicas a la construcción de la Iglesia de Santiago. También significó la importancia de contar con una colección completa de la revista Villena, así como ejemplares de las distintas obras literarias creada por autores locales, destacando particularmente todo lo referido a literatura dialectal, auténtico tesoro filológico.

Finalizó Pilar mencionando la importancia de los nuevos soportes (video, audio, digital), así como el legado de Juan Bautista Vilar, impresionante colección de más de 6.000 volúmenes
nos permite conocer la mentalidad y usos sociales de cada época. referidos principalmente a humanidades e historia regional, que se clasificó entre 1986 y 1996.

19 enero 2007

Ilustrativo recorrido por nuestro patrimonio de la mano de Laura Hernández

Continúan las estupendas charlas del curso “Presente y Pasado de Villena”. En este caso fue el turno de Laura Hernández, directora del Museo Arqueológico José María Soler, quien en su conferencia pormenorizó la labor de recuperación y difusión del patrimonio histórico que se lleva a cabo en nuestra ciudad.

Villena ha tenido la inmensa fortuna de contar con un hombre excepcional que estudiara su legado histórico: sin José María Soler nuestra historia estaría hueca e insuficiente. Como expresó en su momento el Profesor Tarradell, catedrático de la Universidad de Valencia, “antes de Soler Villena era un espacio en blanco en los mapas de Arqueología”.

No obstante, hubo villeneros que se interesaron previamente por nuestro patrimonio cultural. Es el caso de Salvador Avellán, quien a principios del siglo XX realizó una serie de publicaciones sobre nuestra historia, destacando en particular el texto “Recuerdos del tiempo viejo” atribuido a su mano y que plantea el origen de Villena como anterior o coetáneo a la dominación romana. También debemos mencionar a otro erudito, Gaspar Archent, como interesado por nuestro pasado aunque en este caso más volcado en temas religiosos.

Pero sin duda es Soler el responsable del actual conocimiento que tenemos del patrimonio histórico villenense, tal y como resaltó la directora del museo. Laura Hernández también destacó el papel de Alfonso Arenas, que con su impulso político logró habilitar un espacio innovador, el museo arqueológico, para custodiar e investigar las piezas que hasta ese momento se agolpaban en domicilios particulares. El museo, creado en 1957 y reformado treinta años después, sigue siendo el centro de referencia para la recuperación y difusión del patrimonio histórico-arqueológico de nuestra ciudad y comarca, labor que de nuevo se dio a conocer en la noche del jueves.

Las funciones del Museo José María Soler pasan por la conservación de los materiales, la investigación tanto de los fondos propios como nuevas prospecciones, la difusión en exposiciones, jornadas, cursos y publicaciones, así como las continuas actividades educativas, entre las que destaca la labor didáctica en las excavaciones del Cabezo Redondo.

Laura realizó también un recorrido por buena parte de los hitos patrimoniales de nuestra ciudad, resultando muy interesantes los datos sobre nuestro casco histórico (declarado Bien de Interés Cultual en 1968) que hunde sus orígenes en la época ibera y su desarrollo en la islámica y bajo medieval. Especial atención recibió los posibles emplazamientos de la muralla que cercaba Villena, así como la situación de las diferentes puertas de la ciudad: la de Almansa, del Molinico y de Biar.

Como no podía ser de otra manera la ponente también detuvo su atención en el Castillo de la Atalaya, tanto en su construcción como en elementos más desconocidos, como es la existencia de una ermita aledaña o la investigación de los distintos grafitos que ocupan las paredes internas de la torre del Homenaje y que van desde la estudiada y conservada “Mano de Fátima” a mensajes de cautivos en la Guerra de Sucesión o de Independencia, incluidas referencias a la Batalla de Almansa.

Aleccionadoras fueron también las referencias a los monumentos situados en la Plaza de Santiago, resultando particularmente curioso el emplazamiento de tres relojes de sol en el mismo recinto. Laura Hernández explicó que la Iglesia de Santiago cuenta con dos ya que el primero (siglo XVI) no se realizó correctamente, teniendo que situar otro más preciso sobre la puerta de acceso de la ampliación construida un siglo después. Aún así ese reloj sólo es válido hasta el mediodía, utilizándose para la tarde la indicación que ofrece el emplazado en la fachada del Palacio Municipal. Es más, la arqueóloga dio a conocer que en los muros de la Iglesia de Santa María también hay un reloj de sol, en este caso pintado sobre la piedra y por lo tanto prácticamente imperceptible hoy en día.

Por último la conferenciante no quiso dejar de dar algunas indicaciones sobre el pasado ibero y romano de nuestra ciudad. El primer periodo cultural referido tuvo lugar entre los siglos VI y I a.C., encontrando en Villena yacimientos como los del Castellar, el Zaricejo (donde se encontró la conocida “leona”) y el Puntal de Salinas, sin olvidar el hallazgo de la Dama de Caudete. En lo concerniente a la dominación romana la directora del museo municipal ofreció una importante novedad junto a los conocidos yacimientos de las Casas Juntas, Nazario y Candela: el descubrimiento de un tramo de calzada en la partida de los Alhorines que bien pudo ser parte de un ramal de la Vía Augusta.

En suma, se trató de una charla enriquecedora que nuevamente consiguió congregar a numeroso público y que constata el éxito de una iniciativa que ha “enganchado” a buen número de fieles, más allá del merecido éxito de la conferencia inaugural.

16 enero 2007

Belén Sánchez: "el protocolo debe ser flexible y solucionar problemas"

La Universidad de Alicante fue pionera en la puesta en marcha de un gabinete específico que gestionara los aspectos protocolarios de la intensa vida académica. En el mes de febrero su responsable ofrecerá en Villena un curso introductorio sobre la materia.

El curso, que se celebrará entre el 16 y el 24 de febrero en la Casa de Cultura, durará unas veinte horas y en cuatro sesiones abordará la legislación fundamental y algunos principios básicos, pero también casos prácticos que pondrán de relieve la aplicación cotidiana del protocolo. Villena.net ha podido charlar con Belén Sánchez, jefa de protocolo de la UA y docente del curso que ha programado la Sede Universitaria y cuyo plazo de inscripción ya está abierto.

Belén, ¿qué habilidades adquirirá la persona que asista al curso?

Serán sesiones muy prácticas y se abordarán los aspectos básicos de organización de actos, mesas, reuniones, etc. En realidad lo que se conseguirá es, al menos, prever las necesidades que conlleva la organización de todo acto para así tenerlo previsto.

Concretamente, ¿qué debemos entender por protocolo?

En esencia es organización, hacer las cosas más fáciles, sin que se note demasiado y, desde luego, con mucha mano izquierda. Estoy completamente convencida que el protocolo debe ser flexible y adaptarse a las circunstancias, ya que es una forma de hacer las cosas bien y de la manera más sencilla. Por ejemplo, si celebramos un acto al que deben asistir más de mil personas, aplicas la lógica y criterios claros o sería un caos. El protocolo, en definitiva, es organizar utilizando el sentido común.

¿Cómo surgió y de qué se encarga el gabinete que coordinas?

Aunque estas tareas siempre han existido, en un principio estaban vinculadas al gabinete de comunicación. Fue con el rector Andrés Pedreño cuando adquirimos entidad propia. Nuestra función es la de organizar y asesorar en todos los actos que se organizan en la Universidad de Alicante, incluidos los más solemnes, como son las investiduras Honoris Causa o la fiesta de Santo Tomás de Aquino, que es lo que estamos preparando ahora. También nos encargamos de las visitas guiadas a escolares e interesados, para lo que contamos con la colaboración de un centenar de alumnos becados.

¿Existe en otras universidades?

Es una tarea necesaria y por eso está extendida, pero nuestra lucha pasa por normalizar la situación y que se trate de un puesto técnico reconocido. Lo cierto es que el gabinete de Alicante es pionero y nuestra página web sirve de guía para la creación de otros servicios equivalentes. En estos momentos soy también presidenta de la Asociación de Protocolo Universitario, organización desde la que nos encargamos de debatir y unificar criterios. Por ejemplo en ahora estamos tratando de normalizar los colores de los trajes académicos, pues lo cierto que hoy en día es posible que no coincidan los estudios por los que un profesor obtiene la licenciatura y los que cursa en su doctorado.

¿Ha ido variando las normas de protocolo en los últimos años?

Ciertamente hace unos años era muy estricto, pasando después a perderse completamente, mientras que ahora se aborda de manera flexible. Lo que está claro es que sigue siendo necesario.

Y qué me dices de esas normas, supuestamente de protocolo, que en realidad tienen una base machista.

Tienes razón, sigue sucediendo que sea al hombre al que traigan la cuenta en un restaurante o al que ofrezcan probar el vino. Para mí ese tipo de normas deben superarse, aunque hay que entender que perdurarán algún tiempo pues son fruto de la tradición, no obstante van cambiando y, desde luego, en la universidad ninguna clasificación se realiza de acuerdo al sexo.

¿Recuerdas algún conflicto que se haya solventado gracias al protocolo?

No recuerdo uno en particular, pero si nos referimos al incidente que sucedió en esta universidad (enfrentamiento entre Eduardo Zaplana, presidente de la Generalitat, y el rector Pedreño por la presidencia de la apertura oficial del curso 1996), lo cierto es que en ese caso el protocolo estaba clarísimo y no planteaba problema.


Inscripción al curso: Web de la Sede Universitaria

15 enero 2007

Toni Puig deslumbró en su charla sobre la Casa Joven

Cerca de cincuenta personas siguieron la tertulia que en la noche del viernes programaron Jóvenes Verdes y Universitarios Progresistas a fin de conocer y debatir el proyecto de centro para la juventud que se construirá en la Plaza Mayor.

El ponente invitado, Toni Puig, no defraudó las expectativas. Los organizadores se habían encargado de dar a conocer el intenso papel que este asesor del Ayuntamiento de Barcelona ha tenido en el desarrollo de las casas para la juventud de la capital catalana, al igual que también recalcaron sus excepcionales dotes de comunicación. Todo ello pudo apreciarse en la cafetería de la Casa de Cultura ante un público compuesto mayoritariamente por responsables de asociaciones y jóvenes de nuestra localidad.

La charla fue introducida por Francisco Montilla, quien adelantó algunas de las características principales del edificio que está proyectado en la Plaza Mayor, indicando que la Casa Joven dispondrá de tres plantas, siendo la última de ellas destinadas a Hotel de Asociaciones, adelantando además que contará con diversas infraestructuras como salón de actos, talleres, dependencias administrativas, etc. También prestó especial atención a la comisión compuesta por miembros de Los Verdes que recorrieron la mayoría de centros juveniles que existen en la provincia, a fin de conocer los distintos modelos, así como la utilidad real que están recibiendo actualmente.

Tras ello se dio paso a la amena charla de Toni Puig, quien con un discurso absolutamente cercano, mucha veces hilarante y siempre divertido fue desgranando el discurrir histórico de este tipo de iniciativas. Así contó el auge y entusiasmo inicial en los años ochenta, la infrautilización en los noventa y los continuos replanteamientos que llegan hasta hoy. El ponente puso en evidencia alguna de las características generales de la juventud: la búsqueda de valores, experiencias, intensidad,… Puig Picart fue ilustrando así cada elemento con ejemplos reales fruto de su experiencia y creatividad.

Su charla se convirtió en un bombeo constante de claves y reflexiones sobre la política, la relación entre ciudadanos y sus administraciones, la necesidad de comunicación, etc. Fue además una ponencia plagada de indicaciones y llamadas de atención sobre errores en la gestión pública o en la captación de la atención de los posibles usuarios, en este caso referidos a los jóvenes. Fue, por tanto, una intervención directa y enriquecedora en lo concerniente al contenido, pero también vibrante y divertida en la exposición.

El buen sabor que dejó la charla, así como la grata experiencia de la anterior charla sobre contracultura animan a los organizadores, Jóvenes Verdes y Universitarios Progresistas, a presentar de nuevo ante la Universidad de Alicante una segunda propuesta de charlas y actividades culturales a celebrar en Villena.

12 enero 2007

Gil Olcina: "en la Laguna de Villena se refleja toda la historia de España"

No pudo comenzar de mejor manera el ciclo de charlas “Presente y pasado de Villena”. Antonio Gil Olcina, catedrático de geografía y rector honorario de la Universidad de Alicante, ofreció ante un numeroso público una vibrante ponencia sobre la Laguna de Villena.

Los asistentes sabían a lo que iban. Gil Olcina es una autoridad, maestro de maestros, perfecto conocedor de diversas materias: geografía, hidráulica, historia,… Antonio es un sabio del renacimiento que ha dedicado su vida a la investigación, profunda y rigurosa, del entorno del sudeste peninsular.

No es extraño por ello que Gregorio Canales, representante de la Cátedra Arzobispo Loazes, se alargara en la presentación del profesor: sus logros y reconocimientos son extensos y merecidos. Antes Loli Fenor, directora de la Fundación José María Soler y natural de Lorca al igual que el rector, agradeció sentidamente a todas las personas e instituciones el esfuerzo que han aportado a un proyecto que ayer se saldó con su primer éxito.

El título de la charla indicaba el ambicioso empeño del ponente: desarrollar las implicaciones políticas y sociales en el proceso de bonificación, reducción a cultivo, de la Laguna de Villena. A ello se sumó un esfuerzo de síntesis que propició una animada ponencia de apenas una hora de duración, qué logró responder tres cuestiones: cómo ha evolucionado el Vinalopó y sus tierras en los tres últimos siglos, porqué la Corona se decidió en 1785 a sanear la Laguna de Villena y qué formas jurídicas se utilizaron para esa desecación y adjudicación de tierras.

La aseveración de Gil Olcina se volvió certera a lo largo de la intervención: el caso de la Laguna de Villena es un excepcional laboratorio para la comprensión de la historia nacional entre los siglos XVIII y XX. El profesor comenzó señalando que el Vinalopó siempre ha manifestado su carácter de río-rambla debido a su irregularidad y escasez de agua, así como los frecuentes estiajes. Sin embargo en su curso hay una excepción: el Alto Vinalopó y concretamente Villena, que albergaba el importante aguazal de La Laguna cuya extensión superaba las 2.000 hectáreas.

Así nuestra ciudad a finales del setecientos acogía un recurso hídrico que se manifestaba incompatible con las necesidades de tierra para cultivo y peligroso por la estanquidad de sus aguas, propiciatorias de las temidas tercianas, sobrenombre del paludismo. Es por eso que Villena se mostrará favorable a la desecación, al tiempo que Elche ambicionará este nuevo aporte fluvial. No será así en el caso de Sax, Elda y Novelda cuyos aguatenientes advertirán el peligro hacia su negocio.

A ello hay que añadir una característica singular: la Laguna de Villena pertenecía al Real Patrimonio. Es por eso que la Corona será el principal protagonista de la evolución de este espacio natural. Floridablanca, murciano de origen y secretario de Estado de Carlos IIIplanificación hidráulica de nuestro país, siendo el caso de Villena un ejemplo cercano del empeño nacional.

La desecación de la Laguna de Villena se realizará en 1803 gracias a la construcción de la Acequia el Rey, quedando las nuevas tierras libres para su venta y adjudicación, muy ambicionada por la oligarquía local que ya en su momento se opuso a la desecación pues veía el peligro hacia la privatización de este recurso. La pugna tuvo un feroz desenlace en 1808 con el asesinato de tres personas, entre ellas el Corregidor Reig encargado de la tasación de los terrenos, acusados de afrancesados. De nuevo un episodio local evidenciaba consecuencias de la política nacional.

Antes las presiones del patriciado villenense evitaron que estas tierras fuesen compradas en pública subasta y no será hasta 1825 cuando tenga un único propietario: Bernardo Elío, hijo del famoso general absolutista ajusticiado en Valencia, que como heredero obtuvo de Fernando VII el título de Marqués de la Lealtad amén de estas regalías. La cesión se hizo a modo de mayorazgo, de manera que los enfiteutas perdieron el dominio útil de la tierra que trabajaban. Este agravio hacia los colonos fue reparado en 1837 por Joaquín María López, que logró revocar la donación cambiando el carácter de arrendamiento en metálico al de contrato enfitéutico, con el canon de doble diezmo.

Serán el Marques de Remisa y Segismundo Moret quienes se hagan con esta propiedad, siendo vendida en 1888 al bodeguero Luís Penalva, enriquecido con la crisis de la filoxera en Francia y el auge de la exportación nacional. No será hasta principios del siglo XX, en 1912, cuando los colonos de la Laguna rescaten el dominio directo de sus tierras. Finalizaba así un proceso que durante ciento cincuenta años había reflejado los principales avatares políticos y económicos de la época y que en la noche del jueves el profesor Gil Olcina supo sintetizar magistralmente.
durante quince años, encabezará este empeño propiciando un posible trasvase hacia tierras murcianas. Sin embargo en 1785 la Comisión encargada de evaluar la viabilidad de este proyecto desecha la idea. Ante el fiasco la Monarquía fuerza la presentación de alternativas, entre las que está la desecación de la Laguna. Estamos, por tanto, ante la decidida irrupción del Estado español en la

09 enero 2007

Imprescindible ciclo de charlas sobre el pasado y presente de Villena

La Fundación José María Soler y la Sede Universitaria de Villena, junto con la Cátedra Arzobispo Loazes, han programado el ciclo de charlas que los jueves de los próximos meses desgranará algunos de los elementos más importantes para conocer la esencia de la Villena actual.

Un selecto plantel de ponentes abordará distintos elementos históricos, sociales, geográficos, demográficos, etc. de nuestra localidad y comarca. Teniendo en cuenta el concepto de Historia Total, aquella que por ejemplo ejerciera Fernand Braudel en “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II”, los organizadores del ciclo se han propuesto abordar elementos significativos de nuestro pasado para así extraer conclusiones actuales.

Loli Fenor, directora de la Fundación José María Soler, ha destacado en la rueda de prensa que esta mañana ha presentado el curso, que si bien el ciclo de conferencias sigue un orden cronológico se ha abogado por tratar de manera amplia temas que de otra manera no reciben la profundidad deseable. En concreto se ha referido al conflicto con la vecina localidad de Caudete en relación a la partida de Los Alhorines, pleito originado en los siglos XV y XVII y que será objeto de la ponencia de Vicent Terol, responsable del Archivo Municipal de Ontinyent, el próximo 15 de febrero.

Este enfoque pluridisciplinar ha guiado a los tres coordinadores del curso, la propia Loli Fenor, Jose Fernando Domene y Gregorio Canales, que han conformado un ciclo de indudable interés y que arrancará este jueves con la ponencia inaugural de Antonio Gil Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional y rector honorario de la Universidad de Alicante, quien desarrollará “Las implicaciones sociales y políticas en el proceso de bonificación, reducción a cultivo de la laguna de Villena”. Esta semana será además la única que cuente con dos charlas puesto que el viernes serán los responsables de las excavaciones arqueológicas de Terlinques, Francisco Javier Jover y Juan Antonio López, los encargados de hablar sobre “La prehistoria en la cubeta de Villena”.

A partir de la semana que viene, siempre los jueves a las 20:00 h. , se sucederán las charlas que, como bien se ha encargado de recordar Pepe Silva, director de la Sede Universitaria, están abiertos a todo el público aunque es posible inscribirse como universitario a fin de obtener el reconocimiento académico pertinente. La semana que viene será el momento de conocer el patrimonio histórico-arqueológico de la mano de Laura Hernández, directora del Museo Arqueológico de nuestra ciudad. Posteriormente seguirán charlas sobre las fuentes documentales para el conocimiento del pasado de nuestra ciudad, por Pilar DíazSeñorío de Villena y las relaciones de nuestra localidad con Murcia, los cambios agrarios, etc. Acercándonos más a los tiempos actuales no se ha dejado escapar la ocasión de hablar de los movimientos sociales contemporáneos que tuvieron repercusión en Villena, la industrialización local o el futuro del sector agrario. Como no podía ser de otra manera también habrá una charla reservada para las fiestas de Moros y Cristianos, será de la mano de José Fernando Domene el 1 de marzo.

El indudable interés del ciclo de charlas ha provocado un importante número de inscritos, cerca de 80 no sólo de nuestra comarca sino de toda la provincia. El curso está reconocido con dos créditos del libre configuración y el certificado del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Alicante. Para su organización se ha contado con la inestimable colaboración de la Cátedra Arzobispo Loazes, en particular de Gregorio Canales quién como coordinador de las charlas ha deseado que este ciclo sea el primero de otros tantos que continúen abordando temas importantes para la historia y futuro de Villena.

Por su parte Joaquín Sánchez, representante de la Obra Social de la CAM, ha destacado la vinculación de su entidad con Villena y su comarca, así como el gran éxito de inscripciones (abiertas hasta el miércoles 10 de enero) que garantizan una nutrida asistencia a un ciclo de charlas que hasta el próximo mes de marzo ofrecerá claves imprescindibles para entender la configuración actual de nuestra ciudad.