16 octubre 2006

Lorena Amorós: "los que hacemos figuración somos cuatro gatos"

La Casa de la Cultura inauguró el pasado viernes la exposición “Restos y ‘Restos’ de Familia”, colección pictórica y audiovisual de la villenense Lorena Amorós. La artista da un repaso, en el doble sentido, a su infancia, recuerdos y traumas.

Es cierto que la niñez se contempla de manera cándida e insignificante, pero nunca en el caso propio. La infancia, ligada estrechamente a la relación familiar, se olvida o edulcora en permanente comparación con el momento actual. Es cierto aquello de que familia no hay más que una, aún a pesar de que guardemos cientos de recuerdos… casi todos ellos falseados.

La pintura de Lorena Amorós se enfrenta a algunos de esos recuerdos de inocencia —instantáneas pretendidamente reales—pero eliminando a través del proceso artístico todo atisbo de brillo o ternura. En la obra de Lorena los colores puros abrigan rostros helados y miradas proféticas que desde el pasado anuncian el turbio porvenir. Con soltura el trazo de la villenense se alarga hasta rasgar el lienzo, surgiendo limpiamente el miedo y la perversión disimulados hasta ese momento.

Es la alucinada mirada infantil —o la turbada mirada del adulto hacia su infancia—el eje central de una exposición que se mostrará hasta el próximo 5 de noviembre en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura.

Igualmente es el autorretrato y la mirada introspectiva el principal objeto de estudio de esta artista, doctorada en San Carlos de Valencia y actualmente profesora en la Universidad de Murcia, cuya tesis doctoral —“El abismo de la mirada: ruptura y muerte con la identidad pasada desde la práctica del autorretrato contemporáneo”— fue premiada y publicada por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, organismo que junto con la Concejalía de Cultura ha organizado la muestra actual.

Tratamiento formal y paralelismos

En este caso para emprender la propia reconstrucción de la identidad, Lorena Amorós se ha valido de un único lenguaje pero dos soportes. Tanto la obra plástica de la planta baja como la instalación audiovisual de la superior abordan la reconstrucción, naturalmente deformada, del objeto real. Así la figuración parece el registro pertinente, aún reconociendo Lorena que actualmente es un planteamiento formal denostado y marginal.

Presentada por Juana María Balsalobre, directora del departamento de arte del Gil-Albert, Eva López, directora de la Casa de Cultura, y José Ayelo, concejal de urbanismo presente en calidad de organizador de anteriores exposiciones, la exposición de Lorena Amorós adoptó una nueva intensidad al presentarse ante su familia que, se intuye, opta por no preguntar ante tan sombría reconstrucción o bien ha dejado de cuestionarse sobre una representación que la artista no llega a explicar convincentemente.

Quizás no lo haga porque entiende que todo lo expresable está en la pared, pero también porque existe un amplio ámbito reservado dentro de esta pintura autoanalítica que destroza máscaras y muestra un interior que quizás uno prefiera dejar para la intuición y no tanto para la explicación, circunstancia que fácilmente podría derivar hacia la culpabilización de los demás.

No obstante, así nos quedamos a medias, ya que sabemos la partida, la génesis del proyecto artístico de Lorena, pero no sus influencias y, sobre todo, el término de llegada. De esta manera a uno se le antoja que Amorós sigue los criterios estéticos de Enrique Marty, quien igualmente desde el feísmo y la figuración aborda la falsa concepción idealista de la infancia. Eso sí, sin la valentía de Lorena, que se atreve a conocerse en primera persona, síntoma de madurez que apaga todavía más el brillo de la niña que en los setenta se dejaba retratar por otros.

Si te ha interesado la exposición de Lorena Amorós, también lo hará:

  • Calle Apocaliostick de Enrique Marty
  • Solidez Incontestable de Enrique Marty
  • Artículo originalmente publicado en Villena.net

    1 comentario:

    Cartagenero dijo...

    madre mia, está de miedo la tal lorena, a ver cuando poneis mas fotos de ella...